miércoles, febrero 12, 2014

¿POR QUÉ SER OPTIMISTAS?

Escribo este artículo con ideas que me hace llegar Mª José Calvo a través de Mª Elena Rubio. ¿Por qué ser optimistas?, se pregunta la autora del blog que cito ("Optimistas Educando"). Y nos da varias razones, que detallamos a continuación:

En primer lugar, ser optimista es una forma de afrontar la realidad. No hay que esperar pacientemente a que las cosas ocurran de forma positiva, sino que, más bien, hay que trabajar para que ello ocurra. Ser optimista no es una especie de visión "buenista" de la vida, según la cual todo es bueno, todo es "guay", nada me afecta. No, no se trata de eso. Se trata, más bien, de buscar lo positivo de cada cosa que nos ocurre, y de no conformarse con que las cosas sean como son, sino de luchar por mejorarlas. Hay que tener en cuenta que "la vida es dolor, alteza, y quienquiera que os diga lo contrario pretende engañaros". Es una cita de "La princesa prometida", película, por cierto, muy optimista y que recomiendo a mis lectores. Y puesto que la vida a veces se hace cuesta arriba, mejor ser optimistas ante ella. Eso nos permitirá afrontar con mayores garantías de éxito las adversidades que vayamos encontrando en el camino.



Por otro lado, ser optimista es una forma de ser excelente, de ser grande, de ser magnánimo. Si queremos alcanzar la excelencia debemos ponernos metas altas, y luchar por alcanzarlas. A veces no llegaremos, pero siempre lucharemos por ello, que, al final, es lo que importa. Y cuanto más altas sean nuestras metas, más alto llegaremos, aunque a veces caigamos. El que lucha, antes o después vencerá. Cada caída le acercará más a la meta. El que no está dispuesto a luchar, porque la meta es difícil, está ya derrotado desde el principio. Una visión optimista de la vida nos permite afrontar cualquier meta con mayores garantías de éxito.

El optimismo nos permite también tener una actitud proactiva ante la vida. Es decir, anticiparse a los hechos, en lugar de reaccionar a estos cuando ya han sucedido. Se trata de hacer que las cosas sucedan, en lugar de sentarse a esperar a ello. Se trata de vivir la vida, y no ser mero espectador de la misma. 

Por otro lado, tener una actitud optimista refuerza nuestra autoestima, nuestra seguridad en nosotros mismos, y, en consecuencia, a los que tenemos alrededor. Siempre se ha dicho que un ejemplo vale más que mil palabras, y que educan más los hechos que los sermones. Alguien optimista contagiará de optimismo a los que tiene cerca. Esto es muy importante, por ejemplo, en el caso de unos padres que están educando a sus hijos. Si los padres son optimistas, es más probable que los hijos también acaben siéndolo.

En fin, ser optimistas es, al fin y al cabo, el mejor camino para ser felices. No siempre es fácil, a veces se hace muy cuesta arriba. Pero merece la pena. Cuanto más optimistas seamos, más optimistas tendremos a nuestro alrededor. Y así, la cadena irá creciendo. ¿Qué mejor forma de adecentar un poquito este mundo nuestro? ¡Hala, vamos a intentarlo!

A partir de ahora me puedes seguir en mi nuevo espacio, www.elsuenodelheroe.com ¡Allí te espero!

4 comentarios:

masanbus dijo...

Me parece una idea genial. Vamos a mirar siempre el lado positivo de las cosas y seremos muy optimistas, aunque parezca que todo se hunde.

Mariajose Calvo dijo...

Gracias Alejandro!!!
Encantada de conocerte!!
La verdad es que el optimismo ayuda siempre...y nos da energía para luchar y hacer el mundo mejor...y mas bello!!
Un abrazo
Maria José Calvo

Mariajose Calvo dijo...

Gracias Alejandro!!!
Encantada de conocerte!!
La verdad es que el optimismo ayuda siempre...y nos da energía para luchar y hacer el mundo mejor...y mas bello!!
Un abrazo
Maria José Calvo

Alejandro Rubio dijo...

Gracias a ti, Mª José. Te invito a seguirme en mi nueva dirección, www.elsuenodelheroe.com