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martes, septiembre 01, 2015

¿TE VAS A QUEDAR AHÍ TIRADO?



Estaba preparando una charla que tengo que dar próximamente, y buscando material para la misma me he reencontrado con un vídeo que ya vi hace tiempo. Se trata de un fragmento de una conferencia de Nick Vujicic, un hombre que nació sin brazos ni piernas. Lo he visto ya varias veces, y cada vez que lo veo vuelvo a emocionarme. Os dejo con Nick, y luego comentamos.


La calidad del vídeo no es la mejor, pero tampoco es necesario mucho más. El mensaje se entiende perfectamente. Y, la verdad, no habría mucho que decir, no habría más que añadir. Pero yo me pregunto... ¿por qué nos quejamos tanto? ¿Por qué, en cuanto las cosas nos salen mal, o no salen como nosotros queríamos, o no salen a la primera, tiramos la toalla y nos vamos a un rincón a llorar? ¿Por qué, de qué nos sirve, hacernos las víctimas, echar la culpa de todo a nuestro entorno, a la sociedad, al sistema, en lugar de hacernos responsables de nuestra propia vida? El protagonista del vídeo bien podría haber pensado, "la vida para mí no tiene sentido, no puedo hacer nada". Y sin embargo, ahí lo tenemos, dando ejemplo de coraje y superación. Podéis encontrar muchos más vídeos sobre él en la red. Por ejemplo, hay uno en el que nos cuenta un poco de cómo se las arregla en casa. Podéis verlo pinchando en este enlace

Ahora Nick, que podía haberse dedicado a lamentar su mala suerte, está casado con una bellísima mujer y tiene un hijo encantador. Todos los días, o casi todos, publica en las redes sociales, recordando al mundo que la vida puede, y debe, vivirse intensamente. 

Ayer por la noche, cuando trataba de dormirme, me llegó la noticia del fallecimiento de un compañero de un curso reciente. Eduardo tenía 41 años y un accidente de tráfico acabó con su vida. Pero... ¿por qué cuento esto? ¿Qué tiene que ver con lo que estamos hablando? Pues tiene que ver mucho. Tiene que ver que no sabemos cuándo nos vamos a ir de este mundo. Eduardo lo estaba pasando mal, su vida no era como le gustaría. Pero luchaba para salir adelante, y, poco a poco, lo iba consiguiendo. Finalmente, probablemente cuando menos lo esperaba, y cuando un montón de planes le esperaban a la vuelta de la esquina, lo que encontró fue la muerte. Y eso nos puede pasar a cualquiera. Ninguno estamos libre de ello. Todos tenemos fecha de caducidad, nuestro paso por este mundo es efímero. Por eso, ¿no deberíamos exprimir a fondo cada uno de los instantes de cada uno de los días de nuestra vida? No sabemos si va a ser el último. 

Nick nos enseña a ello. Nos enseña a levantarnos cada vez que caemos, una, dos, diez, mil veces, las que sean necesarias. Nos enseña a saltar por encima de las dificultades, a reírnos de ellas, a afrontarlas con coraje y dignidad. Nos enseña a vivir la vida con alegría, sin excusas, haciéndose responsable de lo que le ha tocado vivir, de sus circunstancias, de sus incapacidades. Y si él puede, ¿no vamos a poder nosotros? 

¡Adelante con la vida! Adelante con sus grandezas y con sus miserias, adelante con sus pruebas y sus dificultades. Adelante, siempre adelante, con la cabeza bien alta y levantándose tras cada caída. No dejes atrás tus sueños, lucha por ellos, inténtalo una y otra vez, hasta que salga. Renuncia a permanecer en tu zona de confort, sal de ella, rompe los límites que tú mismo te has creado. Empieza a vivir y hazlo ya. Mañana puede ser demasiado tarde.




Aprovecho para, ya que le he mencionado, mandar desde aquí mis mejores deseos a Edu. Allá donde estés, querido amigo, allá desde donde leas estas líneas, descansa en paz y vela por los que nos quedamos aquí. Los que te conocimos, mientras vivamos, no te olvidaremos, tenlo por seguro. Yo siempre recordaré tu mirada en aquella dinámica de trabajo que hicimos juntos en el DPOP. Aún no conocía a nadie, era el principio de curso. Tú fuiste el primero. Y contigo como testigo firmé mi primer compromiso de aquellos tres meses. Ese compromiso, que hasta hoy sólo tú y yo sabíamos, y que hoy hago público, consistía en abrirme a los demás, en dejar de lado mi timidez, en hacerme querer por los demás y darles lo mejor de mí. Durante el curso fui cumpliendo con creces aquel compromiso, y hoy sigo trabajando con él y compartiendo mi grandeza con los demás. Desde ahora, tú me darás fuerzas para seguir cumpliéndolo. Gracias, amigo. Descansa en paz.

jueves, septiembre 25, 2014

¡NO PUEDO!



¿No puedes? ¿En serio que no puedes? ¿Lo has pensado bien? ¿Sí? Y después de pensarlo bien, ¿dices que no puedes? Entonces, permíteme que te diga, sin temor a equivocarme, que no, que no lo has pensado bien. O, simplemente, no has mirado a tu alrededor. Quizá después de leer este artículo, y, sobre todo, después de ver los vídeos que a continuación voy a compartir contigo, empieces a ver las cosas de otra manera. Quizá entonces empieces a pensar que sí puedes.

A menudo nos dejamos llevar por los prejuicios que tenemos sobre nosotros mismos, nos dejamos llevar por las circunstancias, por un ambiente negativo, por las influencias de nuestro entorno. Pero, sobre todo, nos dejamos engañar por nuestras creencias limitantes: no puedo, es muy difícil, nunca lo conseguiré, hay demasiada competencia, es demasiado tarde, soy muy mayor para empezar de nuevo, me voy a estrellar, voy a fracasar, no es fácil, me da miedo, qué van a pensar de mí, en mi familia me van a decir que estoy loco... Y por culpa de estas excusas, que nos las repetimos a nosotros mismos  una y otra vez hasta creer a pies juntillas que es así, no somos capaces de dar un sólo paso. Una vez leí una frase llena de sabiduría: tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, vas a tener razón. Si crees que puedes, lo vas a conseguir. Si crees que no puedes, ni si quiera lo vas a intentar, y, efectivamente, no vas a poder. 

Os dejo a continuación con Cristian Deppeler. No hacen falta presentaciones. Simplemente escúchale atentamente, y luego revisa de nuevo esas creencias limitantes que hay en tu interior.


¿Lo has visto ya? ¿Sigues pensando que no puedes? Si lo sigues pensando, por favor, ve a Facebook, entra en la página de Cristian, y cuéntaselo a él. Cuéntale cuál es tu proyecto, cuál es tu sueño, y a continuación dile que no puedes llevarlo a cabo. Y dale tus razones por las que realmente crees que no puedes llevarlo acabo. ¿Te atreves? ¿Imaginas su respuesta?

Lo más que puede pasar si silenciamos a esas voces que nos dicen "no puedes, vas a fracasar, no lo intentes", lo más que puede pasar si hacemos caso omiso de nuestras creencias limitantes y las sustituimos por otras más sanas (sí puedo, no hay nada imposible, lo voy a conseguir, nada me detendrá, lo difícil lo hacemos en el acto y lo imposible nos lleva sólo un poco más de tiempo, yo puedo con eso y mucho más, me voy a comer el mundo), lo más que puede pasar, decía, es que nos caigamos. Pero entonces... tenemos la capacidad de levantarnos. Una y mil veces. Un millón. Las que haga falta. Hasta lograr nuestro objetivo. Hasta alcanzar nuestros sueños. Y si no, pregúntale a Nick Vujicic. Te dejo con él. Puedes encontrar muchos más vídeos suyos en Internet. También a él puedes decirle que no puedes.


Ahora... no digas más que no puedes. Si te has caído, levántate y empieza a caminar. No digas nunca más no puedo. Porque puedes. ¡¡Claro que puedes!! Adelante...